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Amigo secreto, pobre y solidario

Ojalá quisiera una entrada para ver a su artista favorito en el Suena Caracas 

La navidad es esa «mágica» época en la que se «disfruta» de una «buena hallaca» un sabroso «pan de jamón«, ensalada de gallina, «licores», «fiestas» y claro, el tradicional «amigo secreto«.

Pero, ¿qué pasa con el amigo secreto? Muchas son las opiniones respecto a este clásico juego navideño; y es que la mayoría de nosotros hemos dado un regalo casi que comprado por Kim Kardashian y en su lugar, hemos recibido unas medias Ovejitas con dos caramelos de piñata; lo normal. Pero a pesar de tener malas experiencias; sigo siendo una seguidora de este juego; me encanta eso de no saber quién me regala y que a diario me dejen chucherías para mantenerme tan gordita y rozagante como siempre.

Este año, en vista del tan bajo precio del barril de petróleo y tan alto costo del dólar; mis amigos del trabajo decidieron hacer un «amigo secreto pobre y solidario»; ya que lo «solidario», se ha convertido en una tendencia en nuestro país, casi un boom. La «mente maestra» de este intercambio sugirió que intercambiemos cotillones; principalmente porque somos unos limpios y además, no correremos el riesgo del par de medias. Todos estuvimos de acuerdo.

Esta sería la oportunidad perfecta para reunirnos con tres figuras emblemas que dejaron la empresa este año: una porque es una rebelde sin causa que mandó todo a volar; otra porque se reprodujo y el último porque encontró el rock de los empleos. Es todo un acontecimiento nacional que se llevará a cabo en casa de uno de nosotros.

Ok, todos están preparando sus cotillones…, un Pepito por aquí, un Cocosette por allá, un chocolate más allá…, todo dependiendo de los gustos de cada amigo secreto; como la gente «normal» que prepara un cotillón «normal».

EXCEPTO POR EL MÍO QUE QUIERE UN RACIMO DE CÁMBUR, UNA BOLSA DE MANÍ PELADOS SIN SAL Y UN CHOCOLATE PARA POSTRES MARCA SAVOY PORQUE QUIERE LOS INGREDIENTES PARA HACER UNA RECETA DE SASCHA FITNESS. ¡Excelente!, me toca ir a armar mi cotillón al mercado de Quinta Crespo.

Y esta es la historia de cómo comencé a odiar a Sascha Fitness por las razones equivocadas….

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