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Ciclismo urbano en Bogotá, sin licencia ni decencia

Dios mío, están por todas partes

En Bogotá, la bicicleta es impulsada como principal vehículo de movilidad por ende, hay ciclovías por toda la ciudad, ¡PERO LA MAYORÍA DE LOS CICLISTAS NO LAS USAN!

Es muy cool el hecho de ir en bici al trabajo, a mi me encanta ver a hombres de traje y mujeres bien pinteadas, moverse entre las avenidas con cascos fluorescentes y bandas reflectivas. Yo lo intenté una vez, pero en Bogotá la gente maneja muy pero muy mal, y tuve miedo de los taxis, Sitp y carros particulares, así que ese día fue mi debut y despedida como ciclista urbana.

Hago este post porque, a pesar de que es maravilloso que los ciclistas tengan su espacio y derechos y deberes bien establecidos, hay muchísimos que creen que están en el Giro de Italia o en el Tour de Francia y tienen un terrible comportamiento en las calles.

El único día que me fui en bici al trabajo, fui víctima de más mil acosos por parte de los biciusuarios más expertos. Y es que imaginen el panorama:

6:30 p.m.; ciclovía llena; garúa; lentes empañados; la oscuridad recordándome que estoy mal de la vista; semáforo en rojo; más de 45 ciclistas esperando para cruzar y yo encabezando esa fila.

Apenas el semáforo cambio a verde, lentamente arranqué para cruzar pero…

¡Ábraseee!

¡Quite de ahíííííí!

¡Oiga, muévase! 

Tilín, tilín. (El sonido de una campanita atorrante que me tocaron para que me quitara).

Y un millón de cosas más que me gritaron porque iba a paso de vencedores. Lo siento, maestros del ciclismo; Nairos Quintana citadinos, lamento entorpecer su paso con mi bici verde menta con canastica; perdónenme la vida por querer llegar bien a mi casa.

Les juro que me provocó quitarme el casco y darles a todos un cascazo por la jeta.

Y es que no solo acosan a los novatos que se movilizan por la ciudad (que tienen tanto derecho como ellos), sino que también viven en pique con los que usan bicicletas eléctricas.

Los ciclistas urbanos acá viven exigiendo que se les haga respetar sus derechos, pero olvidan sus deberes. Hacen del tránsito una competencia y olvidan que para eso hay otros espacios y lugares donde sí pueden drenar toda esa energía competitiva.

Se le meten a los carros, viven peleando con los motorizados, van por las aceras y por las calles sin discriminación, te mandan a quitar si vas en bici, te mandan a quitar si vas a pie, te mandan a quitar si estás sentando en un banquito. Es muy fácil odiarlos, de verdad. Son como zancudos con zika rodando por todas las calles.

Dejando a un lado el hecho de todo lo que pasa con los impertinentes sobre dos ruedas, quería decirles que acá andar en bicicleta es muy cómodo y fácil. El precio de una bicicleta nueva oscila entre los 180 mil pesos y los 36 millones de pesos. Claro, estas que superan el umbral del millón de pesos son únicamente las especializadas, usadas por profesionales de MTB, BMX, Down Hill y esas cosas.

Como hay tantas opciones, puedes encontrar buenas bicis a buen precio y además, contar con un efectivo e igual de económico mantenimiento mecánico. Los accesorios son infinitos y hay para todos los gustos: campanas, pitos, cascos temáticos, morrales reflectivos, bandas reflectivas, pescuezos…, es un mundo increíble.

Además, todos los domingos y feriados cierran algunas avenidas de Bogotá, haciendo ciclorutas desde las 7:00 a.m. hasta las 2:00 p.m., para que la gente salga a pasear en su bici. Todo un mundo por descubrir si te gusta pedalear.

Pero a mi no me apuren, ¿ok? ¡Ok!

 

Gen-

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