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Mi primer viaje al sur de Chile, el extremo mágico del país

Desde que llegué a Chile, siempre me decían que debía ir al sur, y ahora sé porqué

Viajar al sur de Chile era un tema que tenía pendiente desde hacía muchísimo tiempo. Aprovechando las vacaciones y el hecho de que Nico y yo estábamos recién casados; partimos a Puerto Montt junto a sus padres.

Sí, quizá les suene un poco raro el hecho de una «luna de miel» con los suegros; pero sinceramente, la pasamos muy bien. Principalmente porque, viajar con mis suegros nos daba cierta ventaja que nosotros no teníamos: el arriendo de un auto, alojamiento y minimizar gastos. Factores de muchísima ayuda para una pareja con corto presupuesto como nosotros.

El viaje

El viaje lo hicimos en Mayo, que es de los meses más fríos del otoño. En el sur, hace frío todo el año; así que teníamos que estar bien preparados para enfrentarnos a temperaturas heladas durante esta fecha. ¡No se diga más! Empaqué la ropa más abrigada que tenía y partimos.

Viajamos en autobús, debido a que la diferencia en costo en comparación con un avión era bastante significativa. Fue un buen viaje, a decir verdad; salimos a eso de las 20:00 de Santiago, y el trayecto hasta Puerto Montt sería de 12 horas, así que llegamos aproximadamente a las 08:00hrs al terminal de allá.

Lo bueno de viajar de noche es que pasas todo el camino durmiendo, o al menos eso fue lo que yo intenté hacer, luego de que uno de los ductos del aire del bus fallara y «lloviera» sobre mi un montón de agua helada que me «congeló el viaje». Creo que de todo, esto fue lo único malo.

Imaginen estar con un suéter/polerón empapado, siendo esto tu principal abrigo. Lo peor es que, había llevado poca ropa, debido a que viajamos al salir del trabajo, así que cambiarme el polerón (que era una de las cosas más gruesas que tenía), no era una opción.

Sigamos no más, un poquito de frío no nos va a matar.

El cambio de ambiente

Debido al inconveniente con mi asiento, que no paraba de ser inundado por el ducto; fueron muy pocas las horas que dormí; por lo que aproveché ese tiempo para guiarme con el Google Maps a qué altura del largo territorio chileno iba el bus.

A pesar de estar oscuro, al asomarme por la ventana, podía ver lo importante del cambio de ambiente. Santiago es una ciudad muy contaminada, siempre tiene como una nube de smog arriba (Santiago es un valle, así como Caracas, entonces toda esa capa se queda flotando ahí en la superficie); pero al más ir avanzando hacia el sur, el pasto se veía más fresco, más verde, más lleno de vida.

Como a las 05:00 a.m. hicimos la primera parada en Osorno, aún estaba oscuro, pero qué rico se comenzaba a sentir el clima. Con una lluviecita ligera y ese frío que lo que provoca es envolverse con una cobija a tomarse un tecito o algo así.

Las casas se veían diferentes, los edificios tenían otro estilo. No eran esos rascacielos que se ven en la capital, no. Eran más bien bloques, con estilo como europeo y con jardines verdes.

Puerto Varas. Sur de ChileSeguimos andando y la siguiente parada del bus fue en Puerto Varas. Era como las 06:30 a.m. cuando pasamos por ahí, y desde el bus, me enamoré. Todo es muy limpio, muy artesanal, ¡muy alemán! La primera impresión que tuve al verlo por la ventana fue como ¡WOW!; quiero bajarme YA de éste bus.

Lo poco que había visto del sur de Chile hasta entonces, me encantaba; todo eso sin bajarme del bus y sin dormir bien debido al polerón empapado.

Finalmente, a las 08:00hrs llegamos a Puerto Montt. El camino desde Puerto Varas hasta acá era todo muy verde intenso; era muy fuerte la manifestación de la naturaleza en éste trayecto. Al llegar al terminal, me encantó que estaba justo como en la costanera, entonces desde el terminal veías el mar pacífico ahí mismito, a menos de tres metros de distancia, claramente, éste pedacito de mar era solo de adorno, porque la temperatura que debe tener eso; es como de muertos.

Además que, tampoco se veía muy limpio que digamos.

Desde el terminal se veía también la isla Tenglo, una islita pequeña, habitada por algunos pocos pescadores. Me resultó bastante curioso ver una isla tan cerca del terminal; de hecho, mi suegro, que es el sur, me contó que a veces, cuando baja mucho la marea, se puede cruzar a pie a la isla. ¿No les parece fascinante?

Sur de Chile
Mercado de Angelmó

Al llegar a Puerto Montt, dimos algunas vueltas para conocer la ciudad, esto siempre con una lluvia que nos acompañó durante todo el rato; luego nos fuimos a almorzar al mercado de Angelmó, éste es algo como el centro de El Junquito (referencia para quienes conocen El Junquito en Venezuela). En éste mercado hay tres sectores:

 

  • El mercado de comida, donde puedes comprar productos cosechados en el sur. Papas de todos los colores y tamaños, ajos (los ajos más grandes que he visto en mi vida), pescados (porque obvio, es un puerto); lo mejor de la zona de la pescadería es que venden ceviches y mariscales hechos ahí mismo (los mariscales son cócteles de mariscos, o como les digo yo, los rompe colchón de Chile) y todo lo demás que puedes comprar en un mercado municipal.

 

  • Está el sector de artesanías, donde se pueden encontrar cosas hechas a mano como recuerditos, implementos de cocina, ropa, dulces y quesos.

 

  • Y por último, los restaurantes caseros. Estos con vista al puerto y desde donde puedes ver también a los lobos marinos. Finalmente, almorzamos en un localcito que mi suegro conocía de toda la vida y pues, la comida era muy casera pero deliciosa. Ahí me comí un salmón a lo pobre y las mejores sopaipillas que he comida en toda mi vida en Chile.

Y la verdad, en éste viaje lo único que hice fue comer salmón; es que en Venezuela era muy caro, y aquí es como lo más normal del mundo y además es delicioso.

Hospedaje
Sur de Chile
Lago Llanquihue desde la cabaña

Sobre el hospedaje, nos quedamos en una cabaña muy bonita en Llanquihue, que es un pueblo cercano a Puerto Montt y principal lugar desde donde se ve el Lago Llanquihue, lago que da nombre a la provincia. Llanquihue es pequeño, tranquilo y, por lo menos, recuerdo de él que las noches son muy opacas, debido al humo de todas las chimeneas que se encienden cuando comienza a bajar la temperatura.

Desde la cabaña donde nos quedamos, en las noches más despejadas, podíamos ver el volcán Osorno, se veía a lo lejos, sí, pero se veía increíble. Cuando el cielo colaboraba y despejaba más, podíamos ver hasta la punta del volcán Calbuco, que dicho sea, de paso, su última erupción fue en el 2015.

Esto sólo lo veíamos cuando el clima realmente colaboraba, porque la mayoría del tiempo estaba muy nublado y con lluvia.

Lago Llanquihue
Sur de Chile
Lago Llanquihue

El día que llegamos fuimos a dar una vuelta por el

Llanquihue
Muelle Lago Llanquihue

Lago Llanquihue, que tiene una costanera recientemente acondicionada. Es un paseo muy hermoso, cuenta con canchas deportivas, gimnasios al aire libre y ciclovías; además de un muelle espectacular desde dónde puedes ver el lago; también puedes meterte en el lago, pero eso se lo dejo a la gente más atrevida y arriesgada, porque no imagino lo frío que debe ser.

 

 

Todo esto no fue lo más bonito del viaje. En el próximo post les contaré sobre Frutillar, Puerto Varas, Los Saltos del Petrohué y la Isla de Chiloé.

 

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Gen-

 

 

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