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Mi primer viaje al sur de Chile II: con ganas de quedarme

Me encantó el sur, quiero comprarme una casita por allá por Puerto Varas

Gracias por venir a leer la segunda parte de esta historia.

Luego de los recorridos por Puerto Montt y Llanquihue, emprendimos camino hacia Puerto Varas y Frutillar, que serían parte de las zonas más turísticas de la provincia de Llanquihue.

Puerto Varas

La primera parada fue Puerto Varas; es un pueblo pequeño pero muy hermoso. Esta es una ciudad que fue colonizada por alemanes que llegaron al sur; a pesar del tiempo, la estética y el estilo alemán, se conservan en esta ciudad, donde todo está perfectamente construido siguiendo el estilo de la colonia. Desde un edificio de departamentos, hasta las farmacias.

Los restaurantes y cafés de Puerto Varas confirman su origen con los platos y postres que ofrecen; siendo lo más popular el kuchen, de cualquier sabor que los imagines: de manzana, nueces, damasco, frambuesas, fresas, moras…, ¡de cualquier cosa!

Caminando también se nota que hay mucha descendencia de aquella región europea. Las calles son preciosas y te da la sensación de que ni siquiera estás en Latinoamérica. Nosotros paramos a comer postre en un café popular de la ciudad, ahí me comí una torta deliciosa de manjar y nueces, la mejor que he probado. Aunque la verdad, todo se vea exquisito.

Luego, caminamos hasta la Plaza de Armas y era como de otro mundo; principalmente porque tenía vista directa al Lago Llanquihue, donde había un muelle y una costanera muy hermosa. Definitivamente este era como el mejor destino para la luna de miel. Quería quedarme a vivir ahí para siempre.

Si ustedes viven o tienen planeado venir a Chile en algún momento de sus vidas, ir a Puerto Varas debería estar dentro del itinerario. Les cambiaría la vida.

Frutillar
Sur de Chile. Frutillar
Muelle de Fruillar

Después de recorrer cafés, tiendas, locales y ferias artesanales de Puerto Varas, continuamos hasta Frutillar; un pueblo que está dividido en dos sectores: Frutillar Alto y Frutillar Bajo; el segundo es el punto turístico.

Todo en éste sector hace mucha referencia al festival musical de Frutillar; los paraderos tienen notas musicales; las señalizaciones, el muelle, la costanera, los semáforos…, todo, todo hace referencia a éste festival que parece ser uno de los más importantes del Sur de Chile; éste se hace en el anfiteatro de esta ciudad, llamado El Anfiteatro del Lago, un lugar increíble, y que es el punto principal de la zona.

FrutillarLo mejor de Frutillar Bajo es que, desde cualquier punto, se ve el Lago Llanquihue, que es muy amplio, hasta parece mar, así que desde cualquier sitio que te tomes la foto, saldrá el lago, ahí, inmenso y tranquilo. Obviamente también hay un muelle, pero a diferencia de los muelles de los otros pueblos y ciudades, el de Frutillar es hasta un poco hipster: tiene como luces de navidad, decoraciones musicales, plantitas en la entrada. Bastante particular, diría yo, como para que le vayas a pedir matrimonio a tu novia allá.

Al ser tan turístico, lo que más abunda son hoteles, pensiones y restaurantes. También repiten el patrón arquitectónico de Puerto Varas y sus construcciones son muy alemanas, pero tienen una onda como más casera.

La gastronomía, también muy alemana, aunque en éste pueblito optamos por una opción más criolla y decidimos comer salchipapas, ¿por qué? ¡Porque podemos!

Pero, con el corazón en la mano, Frutillar los dejaría encantados; el clima, el entorno, la gente, la arquitectura; todo era como de película, provocaba hasta caminar escuchando canciones tristes, pero con una extraña sensación de felicidad por dentro.

Obviamente, aproveché para fotografiarme con casi todas las casas y hostales que habían por allá, porque una era más bella que la otra.

Parada obligatoria en Frutillar: El Teatro del Lago. Esta construcción enorme, está construída (o cubierta, la verdad no lo sé), en madera, y está ubicada a orillas del Lago Llanquihue, así que al rodearla, básicamente estarías rodeando el lago en sí.

 

Saltos del Petrohué

Al día siguiente del extraordinario recorrido por Puerto Varas y Frutillar; nos fuimos en un tour hasta Los Saltos del Petrohué. Éste tour lo compramos el mismo día que llegamos a Puerto Montt; en el terminal de buses hay varias agencias que sacan estos recorridos y la verdad vale mucho la pena. Incluye todos los traslados e información turística.

El camino hasta los Saltos del Petrohué fue interesante; éstos están ubicados al interior del Parque Vicente Pérez Rosales, y en éste parque hay dos puntos hermosos para visitar: los saltos, que ya les había mencionado antes y la laguna de todos los santos.

Lago de Todos los Santos
Lago de Todos los Santos

La primera parada fue el Lago de Todos Los Santos, el agua MÁS HERMOSA que he visto jamás; el color de esta era como esmeralda, y se veía muy cerca el volcán Osorno y el Calbuco, de hecho, como el volcán Calbuco tuvo actividad por última vez en el 2015, en el camino puedes ver restos de lava solidificada con el frío que hace en la zona, es increíble. Toda una experiencia.

Al llegar al lago, tienes la opción de recorrerlo en una especie de catamarán; éste sí hay que pagarlo aparte porque no lo incluye el tour, pero vale la pena. En esa oportunidad (2019), nosotros pagamos 4.000 CLP por persona y pudimos disfrutar del paseo por el lago, aunque el frío era tanto que por un segundo llegué a arrepentirme de la decisión que había tomado, pero recordé que estaba siendo feliz no más y me quedé ahí con la emoción congelada.

De hecho, un dato bien llamativo es que, algunas de las familias más ricas de Chile tienen viviendas alrededor de ese lago, por lo que podría considerarse «propiedad privada» a pesar de estar en un parque nacional.

Al terminal el paseo, fuimos a la siguiente parada, dentro del mismo parque: Los Saltos del Petrohué. Estas son caídas de agua, sí, de la misma agua del lago de todos los santos, así que el color esmeralda se repetía en estas caídas.

Los saltos realmente son como laberintos naturales del parque, que a medida que vas recorriendo, vas viendo nuevas caídas; unas más grandes y más caudalosas que otras. Se debe recorrer algunos pasajes en grupo porque la gente puede perderse. Lamentablemente, éste no lo pudimos recorrer todo como correspondía porque llegamos muy cerca de la hora de cierre, así que apenas pudimos ver unas cinco o seis caídas.

Pero lo poco que vi me encantó, y de volver al sur, lo visitaría de nuevo.

Isla de Chiloé
Canal de Chacao
En el ferry

Ir a Puerto Montt y no tomar el ferry para cruzar el canal de Chacao y llegar a la Isla de Chiloé es pecado. Chiloé es la isla más grande de Chile, en ésta también se encuentra uno de los puerto más importante del país, en la ciudad de Castro.

El recorrido por la isla lo hicimos con paradas en varios pueblos. El primero fue Ancud, que es el que da la bienvenida a la isla; según el guía turístico, los inviernos en Ancud son bastante importantes, ya que llegan los pingüinos desde la región del Magallanes (región más austral de Chile) y conviven en una zona llamada Puñihuil, siendo ésta la principal atracción turística de la ciudad. Lamentablemente, como fuimos y era otoño aún, no pudimos ver ningún pingüino.

Catedral de Ancud
Catedral de Ancud. 2019

Pero aprovechamos la parada para conocer el fuerte de San Antonio, el mercado, la Plaza de Armas y la Catedral de Ancud, una construcción del siglo XX hecha enteramente en madera. Por desgracia, esta construcción se incendió en enero de 2020.

En Ancud también visitamos el parque Ecológico y Mitológico de Chiloé, esta no es más que una especie de bosque (o patio trasero de la casa de un chilote*), donde ubicaron figuras hechas a mano que representan cada ánima o fantasma de la isla, es bastante entretenido. A mi me gustó bastante, aunque conozco gente que lo encuentra aburrido. Debe ser porque me pareció admirable la capacidad del señor dueño de la casa, para construir con trozos de árbol, figuras mitológicas.

Sur de Chile
Muelle de Dalcahue

Seguimos recorriendo la isla y paramos en Dalcahue. Dalcahue es un pueblo muy chiquitito, con una población reducida. En 10 minutos ya habíamos recorrido todo, lo más emblemático de éste pueblito fue su feria artesanal en el muelle.

Para finalizar, la última parada fue Castro. Consideren que para llegar a Castro fue un viaje más o menos de cinco horas desde Puerto Montt, contando las paradas en los pueblos anteriores y el viaje en ferry para cruzar a la isla.

Castro es la zona más urbana de la Isla, no por nada es la capital de la provincia de Chiloé. Tiene un importante puerto, salmoneras, un mall pero, lo más representativo de Castro son sus palafitos. Es el principal atractivo, y hay botes que hacen recorridos entre los palafitos.

Sur de Chile
Palafitos de Castro

Muchos de estos son ahora restaurantes u hoteles, sin embargo, hay propietarios que no cedieron sus viviendas al sector turístico, entonces hay como contrastes entre un palafito y otro.

El recorrido es bastante bonito, eso sí, es igual o más helado que el paseo en el Lago de Todos los Santos; pero valió la pena casi perder las pestañas y la punta de la nariz para conocer los palafitos. Suerte sí, ir cuando la marea está alta para que el recorrido sea mejor.

Castro. Chiloé
Iglesia de San Francisco. Castro

Castro también tiene una de la catedrales más importantes y antigüas de Chile, construida también en madera, la Iglesia de San Francisco, ésta es como el punto más emblemático de la Plaza de Armas, ya que es prominente y su arquitectura es bastante particular.

Luego de recorrer parte de la isla de Chiloé y quedarnos con ganas de ver a los pingüinos de Ancud, tuvimos que volver a Puerto Montt para regresar a Santiago.

¿Volvería al sur? Sí, mil veces.

¿Qué fue lo que más me gustó? Los Saltos del Petrohué y el Lago de Todos los Santos.

¿Me molestó el frío a pesar de ser un cuerpo caribeño? ¡PARA NADA, ARRIBA EL INVIERNO, TE ODIO VERANO!

¿Quedé impresionada con algo? ¡Sí!, con el tamaño de los ajos.

Gracias por pasar a leerme, y espero puedan conocer la magia del sur de Chile.

 

*Chilote: propio de Chiloé.

 

Gen-.

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