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Las cosas que he aprendido durante la cuarentena

Pandemia de descubrimientos personales, ¿te pasó?

¡Qué evento histórico el que nos ha tocado vivir! Porque más que tratarse de una situación sanitaria, esto marcará un antes y después en la vida de cada uno de nosotros. Habíamos vivido epidemias previas a esta; como la del H1N1, por ejemplo, que durante el 2009 nos puso en un nivel de tensión por lo contagiosa que era. Y me refiero a la que hemos vivido por la cercanía geográfica, porque el otro caso parecido que, por lo menos yo recuerde haber vivido, fue el Ébola en el 2014, pero fue un virus que no alcanzó a expandirse por suramérica de la forma que lo ha hecho el Coronavirus.

Y pues, debido a las características y alto nivel de contagio de este virus; todo el mundo, literal, TODO EL MUNDO, se ha visto en la obligación de cumplir cuarentena en sus casas para evitar que continúe la propagación de esta enfermedad, aislándonos incluso de nuestros seres queridos, como medida de protección.

Dos meses de encierro

El 17 de mayo se cumplen dos meses desde que estoy en cuarentena, y estos 61 días me han servido para aprender y descubrir cosas de mi que ni siquiera yo misma sabía. Y me imagino, tal como me pasó a mi, a más de uno también le está pasando lo mismo en éste momento.

Y claramente, no significa que todo sea bueno, tampoco todo es malo. Son cosas que forman parte de nosotros y que hasta ahora que tienes tanto tiempo contigo es que las estás empezando a notar.

En mi caso:

  1. El trabajo me tenía mal, pero su ausencia me tiene peor: antes de la pandemia, la carga laboral que tenía estaba consumiendo mi existencia. De hecho, había sufrido algunos episodios de estrés que ameritaron visitas médicas y todo el show. Tenía visto pedir vacaciones porque sentía que ya no aguantaba. Llegó la cuarentena y ahora esto con vacaciones obligatorias, formando parte de la tasa de trabajadores que fueron afectados por las consecuencias de la pandemia.

Y pues sí, el trabajo antes me tenía mal, pero ahora el no saber qué va a pasar después, la incertidumbre de si vamos a poder superar este trance económico, desconocer si podré volver a trabajar éste año…, ¡Estas no eran las vacaciones que necesitaba!

2. Necesitaba tiempo libre para dedicarme a mi: la rutina del trabajo me consumía muchísimo tiempo. A duras penas podía ir a entrenar las noches de los martes y miércoles para poder distraerme y «hacer el intento» de perder peso. Mis semanas era agotadoras, el fin de semana se me pasaba muy rápido, porque en estos días también tenía compromisos qué cumplir. Prácticamente no podía hacer cosas que me gustaran: por falta de tiempo, dinero y energía.

Ahorita tampoco las hago, porque no puedo salir. ¡Pero!, estando en casa descubrí que, dedicar el tiempo a hacer cosas que me gustan, me da un nivel de satisfacción muy alto, por ejemplo: he aprovechado para cocinar; probar y preparar cosas nuevas, cosas que me gustan, conocer ingredientes y eso me ha hecho muy feliz. Además, me di cuenta que me place mucho compartir lo que hago a través de Instagram.

Aparte de la cocina, he hecho muchos cursos que me permitieron descubrir cosas que no tenía ni idea; he retomado el blog, que hacía mucho tiempo lo había dejado de lado por no tener tiempo disponible. Y me encantó ver las diferencias que hacen dedicar un poco de tiempo a las cosas que a uno le gustan. Me relaja un poco de esa tensión que me provoca la incertidumbre por el futuro.

3. Identificar los tipos de personas: y sí, la situación pandémica nos ha hecho descubrir quién es quien. Entre solidarios, conscientes, inconscientes, payasos y así sucesivamente.

4. La paranoia es inclemente: en estos dos meses de cuarentena, en mi mente, ya me ha dado Coronavirus unas 15 veces. Lo peor es que, el nivel de sugestión es tal, que hasta siento como ataques respiratorios reales. Es terrible, y gracias a eso, cada día que pasa, mayor es el miedo a salir a comprar.

5. La cuarentena tiene mucho poder: estos días de confinamiento los he pasado sola con mi esposo, y el carácter de ambos es bastante fuerte. Los días encerrados nos ha hecho ver que, esa tensión de encierro puede destruirnos o construirnos, todo depende de la actitud que tomemos cada uno de nosotros. En nuestro caso, hay días que nos queremos matar, pero nos queda la tranquilidad que la mayoría de las veces, nos queremos más que antes y hemos aprendido a respetar los espacios.

6. ¡Qué rico que es comer en casa!: gracias a que estoy en una «pausa laboral», desayunamos y almorzamos comida recién hecha en casa. Que, además de significar un ahorro considerable, es rico comer así, caliente, lo que a uno le provoca y prepara con tiempo y cariño, no por el apuro de acostarse temprano porque al día siguiente hay que trabajar. Adicional a esto, ha sido como desintoxicación, y quizá es placebo, pero hasta me siento más flaca, jajajajaja.

7. Son válidos todos los sentimientos: hay gente que en esta cuarentena la está pasando mal; están tristes, preocupados, ansiosos…, hay otros que la están pasando bien, se sienten motivados, con energía y alegres. Otros, como yo, pasan por todos los sentimientos al mismo tiempo: angustiada por el trabajo, pero feliz por el descanso. Y, sea lo que sea que estés sintiendo, es válido y no debes permitir que nadie los minimice, esta es una situación extraordinaria a la que no nos habíamos preparado, es un contexto nuevo que estamos viviendo, por lo que obviamente, vas a sentir y padecer múltiples emociones. No te sientas culpable de nada.

Y pues, así muchas cosas más; como que el internet está teniendo muchas fallas últimamente, o que las ganas de comer dulce aumentaron, o el hecho de que no entrenas ni lees un libro no por falta de tiempo, sino porque no quieres. Y todo está eso está bien.

Espero que estés en un lugar seguro, libre de contagios y cuidándote lo suficiente como para que los que te queremos, podamos abrazarte una vez más.

#StaySafe.

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