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La cuarentena me salvó

¿Pandemia con efectos positivos? Parece que sí

Antes de que inicies esta lectura, quiero hacerte saber que consciente de que escribo desde una posición privilegiada; una en la que cuento con un techo sobre mi cabeza, comida en mi mesa, buena salud y gasolina.

Quiero hablarles de cómo la cuarentena me salvó. No creas que no tuvo sus malas consecuencias, claro que las tuvo. La principal es que dejé de trabajar, como la gran mayoría de personas en el mundo entero.

Pero, justo antes de esto, había estado mal con el estrés por la cantidad de trabajo que tenía; necesitaba unas vacaciones urgente, o unos días libres. Algo que me permitiera olvidarme un rato de la carga laboral.

Y llegó la pandemia. A darme semanas enteras de «nada que hacer». Esto no lo había vivido nunca, porque uno vive por etapas: el colegio, el liceo, la universidad y el trabajo.

Dentro de esas etapas, cuando había estado sin nada qué hacer? Solo en las vacaciones escolares, y eso ya se trata de un recuerdo muy lejano.



La salvación


Al estar tantos días en casa, sin nada qué hacer, pude dedicarme a hacer cosas que me gustan y que no hacía por falta de tiempo.

Por ejemplo, cocinar. Yo AMO cocinar, me llena de mucha paz, pero nunca antes había tenido tanto tipo como para experimentar en la cocina como lo hice durante estos días. Me di cuenta de que puedo hacer cualquier cosa; que la pizza es más sabrosa en la casa que en la calle; que puedo vender pan si el tiempo sin trabajar se extiende. 


Qué siempre me hará feliz cocinar para alguien más.

Hice cursos online de cocina, vi videos, seguí recetas y fui feliz probando, amasando, horneando y compartiendo. Primera cosa qué agradecer a la cuarentena.

La segunda es que, estos días me dieron la posibilidad de «reinventarme«. La palabra ha estado super trillada durante estos días, pero así como a muchos, a mí también me pasó.

Volví a mi blog, a escribir que es algo que me gusta muchísimo. A darle el tiempo que requiere para tener una carta de presentación en la web. Y de verdad, que los cambios se notaron desde el primer día que me senté a actualizarlo, a cargarlo de nuevo contenido, a ordenarlo… Y me di cuenta que, así haya una sola persona que me lea, me da satisfacción y seguridad para seguir dedicándole tiempo y creerme el cuento.

De hecho, le abrí hasta una cuenta en Instagram, para darme más responsabilidad y no dejarlo nuevamente botado, como paso durante el último par de años.

La cuarentena también me salvó de seguir matando la ansiedad con dulces y golosinas. Al no poder salir a comprar cosas (y tampoco contar con el dinero para hacerlo), pude descubrir que podía minimizar mis estados ansiosos ocupando mi tiempo en cosas que me gusta. Y aquí volvemos al punto número 1: cocinando.

La cuarentena también me hizo notar lo buena profesional que soy. Me dio esa dosis de realidad que necesitaba. Me dijo: eres buena, creételo. Y me mostró que, hay proyectos interesados en que yo forme parte de sus equipos y en los que yo quiero formar parte. Así que, tan mal no lo estaba haciendo.

Y la cuarentena también me salvó de quedarme atrás en el aspecto tecnológico, ya que con todo ese tiempo libre, me permitió ponerme al día con cursos, charlas y cuánta oportunidad de capacitación profesional que encontré en línea.

Y, aunque ya la veo tan cerca de su final, (porque de cierta forma, para mí ya se acabó), espero que tú, que me estás leyendo, te pase como a mí y la cuarentena te salve de tus miedos e inseguridades.

Que la cuarentena te salve del estrés que tenías antes de su llegada, que la cuarentena te salve de esa idea que tienes de que no sabes hacer nada. Que la cuarentena te salve de creer que no eres suficiente.

No olvides seguirme en mi nuevo Instagram: @elgenesisdelasunto.

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