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Rosalinda González: trabajando por ser famosa antes de los 60

Con su emprendimiento se enfoca en tejer sueños a mano

Es venezolana, viviendo aún en Venezuela; situación que vale destacar debido a la gran cantidad de venezolanos que hemos emigrado. Ella se mantiene en ese país, viviendo en su casa, aquella que siempre soñó con tener y logró conseguir después de los 40.

Allá se mantienen sus afectos: su hija mayor y también su esposo. Quedan parte de sus hermanos, sobrinos y primos. Sabe que la situación es difícil, pero a pesar de eso, no deja pasar ninguna oportunidad para poder hacer crecer su emprendimiento. O sus emprendimientos, ya que se mantiene constantemente activa vendiendo varias cosas.

Está pensionada, pero lo que recibe mensual claramente no le alcanza para cubrir sus gastos mensuales; así que trata de complementar su pensión con las ganancias por venta de café y azúcar, que le ha permitido palear ese vaivén que es la economía venezolana.

Sin embargo, más que vender azúcar y café, Rosalinda es artesana. Tiene un talento increíble para, con las manos, tejer piezas tan hermosas que te enamoran por su delicadeza y claro amor que le pone a cada tejido. Todo a ganchillo, siempre usando los mejores hilos que puede encontrar para ofrecer piezas tanto bellas como duraderas.

Al hablarte de tejido a ganchillo seguramente lo asocias a prendas para bebés o bisutería; pero te cuento que, ella, hasta zapatos ha tejido a ganchillo, exponiendo su mano a dolor y presión para lograr tener el mejor resultado.

Rosalinda siempre ha dicho que, quiere ser famosa antes de los 60. Y pues, no sé si ser famosa será la palabra, pero estoy segura de que logrará ser un pilar y ejemplo importante para las personas que las conocen y saben de todo el trabajo y esfuerzo que hace para resaltar en medio de esta actualidad, sus creaciones resalten, usando los recursos y conocimientos que tiene mano.

Amor en todo lo que hace

Toda su vida se dedicó al área administrativa, siendo administradora de una empresa de telecomunicaciones que, debido a la crisis venezolana que afectó al sector empresarial, cesó sus operaciones en el país.

Antes de tomar la decisión de retirarse y jubilarse, ella se dedicaba a bailar flamenco en sus tiempos libres, algo que siempre soñó de niña y que de adulta, logró cumplir. Además, hacía piezas por encargos a sus amigos y familiares que sabían que tejía. Además, le sirvió mucho el hecho de tejer en el metro, donde también conseguía clientes que la veían tejiendo y se interesaban en esa dedicación que daba a cada pieza. Así que, al tener tantos pedidos, decidió dedicarse más de lleno a eso. Sin embargo, a medida que crecía la crisis en Venezuela, sus ventas iban bajando.

Es cuando, sin conocer nada del tema, decidió incursionar en las redes sociales, para mostrar sus tejidos a más personas. Sin conocer muy bien que era un hashtag, empezó con su cuenta en Intagram a compartir mediante fotografías, las cosas que podía tejer y todo el amor que le ponía.

Con el tiempo, ha aprendido más sobre edición de fotos, filtros, uso de etiquetas, publicaciónes, y más… Y es que claro, en medio de la pandemia, la mejor vitrina que puede tener son las redes sociales. Rosalinda no cuenta con 1 millón de seguidores, pero cada seguidor lo ha conseguido gracias a que ese mismo amor que pone en tejer, lo pone también en el manejo de sus redes; interactuando con cada persona que le escribe o cada talento que ella encuentra.

Porque de eso se trata, de comunicarse con amor en las plataformas digitales. Haríamos un mundo más bonito, ¿no?

Nuevas experiencias

Luego de su jubilación, como tenía más tiempo libre, comenzó a asistir a charlas, workshops, talleres y cualquier otra actividad que le sirviera para conocer sobre temas que ella antes no había explorado.

Hizo talleres de marketing digital, oratoria, pedagogía, emprendimiento, emponderamiento y hasta diseño. Actividades que la llevaron a sentirse con más poder sobre sí misma, y ver la vida desde otro punto de vista.

Gracias a esto, Rosalinda recientemente comenzó a compartir reflexiones en el semanario «Somos del tuy«, una publicación que circula en los Valles del Tuy, que es donde ella vive y se desenvuelve, a pesar de nacer y haber vivido más de 40 años en Caracas.

En esta nueva publicación, ella está como columnista, con un espacio llamado «Reflexiones de mi vida«, donde cuenta como sus experiencias personales le han servido para aprender sobre porqué y para qué pasan las cosas. Se puede decir que habla desde «la voz de la experiencia».

Esta nueva faceta también la transformó en una cuenta Instagram, donde trata de incentivar, acompañar y aconsejar a sus seguidores.

¿Será que haciendo todo esto logra hacerse famosa antes de los 60?

En medio de esta pandemia, éste 25 de julio estará más cerca de llegar a esa edad, quedándole menos tiempo para cumplir su meta. No puedo ver el futuro para saber si logrará hacerlo, pero por ahora, sé y estoy segura, que es una fuente de inspiración y ejemplo para todos los que la rodean.

Y, de seguir así su constancia y aprendizaje, sin miedo a equivocarse, estoy segura de que Rosalinda lo conseguirá. Así como soñó con ser bailarina y lo logró; así como soñó tener su casa, y lo logró.

¡Deseémosle feliz cumpleaños y acompañémosla en el camino a su meta! Síguela en Instagram como @contexturascrochet, @ref_lexionesdemivida y @larosadiva.

 

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