fbpx
single-image

Fútbol Femenino: categoría minimizada en el deporte profesional

A pesar de contar con innumerables ligas profesionales en el mundo, el fútbol femenino sigue sin igualar al masculino

Aunque nos cueste admitirlo; aún en el 2020 son muchas las personas que asocian el fútbol como un deporte masculino, debido a que históricamente, son los hombres los principales actores en esta disciplina; tanto en la cancha como en la hinchada.

Sin embargo; el fútbol femenino está, coexistiendo en una rutina en la que se han tenido que ir abriendo espacio a paso fuerte y sin descanso; para poder ser tomado en consideración en torneos y campeonatos de talla mundial.

De corta data

A pesar de que el primer mundial de fútbol se celebró en 1930, no fue sino hasta 61 años después que las mujeres pudieron ser partícipes de una actividad oficial de éste calibre; Aunque en 1970 se organizó el primer mundial de fútbol femenino en Italia, donde acudieron selecciones representantes de varios países, este no fue más que un evento extra-oficial y no aparece ni siquiera en la historia del fútbol femenino narrada en las páginas oficiales de la FIFA.

Apenas fue en 1991 cuando nació la Copa Mundial Femenina de la FIFA; posteriormente, en el 2002 se creó la Copa Mundial Femenina Sub-20 y en el 2008 la Copa Mundial Femenina Sub-17; esto como resultado de los múltiples esfuerzos que se han hecho para visibilizar a la mujer como profesional de éste deporte.

A pesar de la creación de estas actividades, aún hay países que no cuentan con una liga profesional femenina que trabaje para lograr la profesionalización de las mujeres en el área. Por otro lado; en países en los que sí existe una liga femenina, las jugadoras se enfrentan a una enorme brecha salarial; que sigue marcando la diferencia entre lo que se considera un deporte de hombres.

Este factor implica que las mujeres no puedan “vivir del fútbol”; es decir, a pesar de ser profesionales, la paga no es suficiente como para permitirles una vida cómoda, con todos los gastos cubiertos; por lo que deben alternar esto con algún otro oficio o trabajo que le permita una entrada adicional de dinero; todo lo contrario a lo que pasa con las grandes estrellas del fútbol masculino, que pueden dedicarse a vivir sólo del deporte.

Esto puede perfilar la magnitud de la diferencia entre ambos géneros.

Visión en Chile

En Chile existen varias ligas de fútbol femenino; que buscan reforzar e incentivar la pasión por éste deporte en mujeres, a pesar de no contar con los suficientes espacios para el aprendizaje y la práctica.

La Escuela de Fútbol Real Atlético es unos de los pocos espacios dedicados a impartir clases de fútbol a todas las mujeres interesadas en ser parte de un equipo, reuniendo desde hace más de un año a distintas chicas que cuentan con la condición necesaria para ser parte de ella: tener ganas de jugar.

Dentro de éste grupo de alumnas, hay mujeres de distintas profesiones. Una de ellas es Profesora de Educación Física, maestra que, por su amor al fútbol, se ha convertido en ejemplo de una de sus alumnas de sexto básico, quien se motivó y emocionó al ser parte de un equipo. “Tiene que haber más espacio para que las niñas puedan desarrollar éste deporte, ya que las “alianzas” o “día deportivo” en los colegios, casi siempre es sólo para los hombres”, dice Miriam; profesora de Educación Física y alumna de la Escuela de Fútbol Real Atlético.

Por su parte, el entrenador y fundador de la escuela, Iván Cortés, admite que le llama la atención ver como las mujeres son incluso más disciplinadas que los hombres; en lo que se refiere a éste deporte. “Un día tuve la oportunidad de estar en una práctica de la rama femenina del Colo Colo; me llama la atención la disciplina de las chicas, entendían todo a la perfección y cumplen con su práctica de manera ordenada, no como los hombres que creen que se las saben todas. Esto me llevó a preguntarles sobre cómo ven el fútbol profesional femenino en Chile; y me respondieron que era difícil y que hay que tener paciencia”.

A pesar de que al fútbol femenino le falta muchísimo por crecer; lo bueno es que en Chile, el fútbol es un deporte de barrio, donde se le da cabida a todos; sin importar de donde vengas o cuáles sean tus ideales, siendo una actividad de integración y amistad en comunidades, barrios y poblaciones. Un deporte que no distingue clase social, sino que nos une en una misma pasión, así lo aseguran Dayana y Gissell, ambas, miembros de la Escuela Real Atlético.

Yoly, arquera y alumna de la escuela; además destaca que, para que, las mujeres cuenten con mejores sueldos al dedicarse profesionalmente en éste deporte, debe haber una buena fanaticada que vaya a los juegos, auspiciadores, transmisión televisiva de los partidos…, vender el fútbol femenino de tal manera que se convierta en una actividad rentable. Para eso además se necesita apoyo de los entes públicos y claramente; mayor apoyo en la formación profesional de las jugadoras.

Si sumamos todas las opiniones de las chicas que se dedican al fútbol; podríamos encontrar la solución al hecho de que el fútbol femenino esté tan vejado; Verónica, también alumna de Real Atlético; asegura que a las jugadoras les hace falta contar con un contrato que les dé la cobertura de salud necesaria para poder lidiar con las lesiones que puedan existir al jugar; y así no tener que enfrentarse al duro de panorama de organizar eventos benéficos para cubrir los gastos médicos que deban enfrentar.

Por lo general, se necesita generar más espacios de ramas femeninas de fútbol; donde realmente se lo tomen en serio, dejando de lado la visión de “dejar que las mujeres se diviertan”.

You may like