Nope, nope, nope… ¡LIKE!

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¡Dije que no! ¿Ok? Bueno, una vez al año no hace daño

Hace un tiempo ya, una amiga me habló de Tinder, fue algo como por casualidad, un DM que rezaba: debes bajarte Tinder, es para conocer amigos cercanos a tu ubicación. Lo leí y me limité a contestar un «Ok» de eso que se usan para cortar un tema del que estás muy poco interesado. Nunca he sido muy afín a esas páginas de citas por internet, solo una vez me inscribí a Badoo, más por curiosidad que por cualquier otra cosa, tenía como 15 años y con la aparición del primer sádico, cerré mi perfil de inmediato. Luego, me persigné.

Van dos, Tinder, van dos

Un día, estando en mi antiguo trabajo, el jefe de redacción me dio como pauta hacer un trabajo especial sobre Tinder, ya había pasado un tiempo considerable desde que mi amiga lo mencionó, así que prácticamente me había olvidado de eso. Mi jefe me explicó de que se trataba, en efecto, encontraba posibles parejas según su ubicación y compatibilidad, compatibilidad que surgía solo si ambos daban «like» a la foto de cada perfil.

-«Entiendo, es como un catálogo de hombres. Le das «like» al que te gusta y si le gustas te escribe, ¿no?», le pregunté a mi jefe.

-«Sí, y si a ti te gusta pero tú no le gustas a él, no existirá tal contacto. Lo mismo pasa si a ti no te gusta, la única manera de lograr la compatibilidad es que ambos se gusten», me respondió.

-«Interesante». Me limité a decir.

-«Qué bueno. Hazme un trabajo especial sobre eso, descárgate la aplicación y escribe tu experiencia», me ordenó.

-«Pero, pero es que…», dije mientras señalaba el Blackberry que funcionaba como mi celular luego de que mi teléfono se dañara.

-«¡No!, yo lo quiero hacer. Ya tengo cuenta ahí, así que lo conozco», dijo un compañero que sin saberlo, me salvó la vida. Yo no tenía el menor interés ni siquiera de probarlo por cuestiones laborales.

¿Qué? ¡¿TRES?!

En una oportunidad más reciente y luego de cambiar de trabajo, durante la sobremesa de uno de los almuerzos, conversábamos sobre la ruptura de una de nuestras amigas, un amigo le recomendó abrirse un perfil en Tinder, solo para conocer gente y ver si encontraba alguien interesante que por lo menos la invitara a salir. Él le dio una buena clase de cómo funcionaba y hasta le enseñó su perfil como ejemplo. Ok, es la tercera vez que escucho sobre la app esa de Tinder, al parecer todos la usan; debería probarla. Meh!, mejor después, cuando tenga ganas y un teléfono nuevo.

Otro gato muerto por la curiosidad

Hubo una mala combinación que me hizo caer en el fenómeno Tinder: ataque de soledad + aburrimiento + curiosidad + teléfono nuevo = Gen con un catálogo de hombres. Me llamó la atención la dinámica de la aplicación, bastante sencilla y fácil, solo tomaría un poca información de tu perfil de Facebook y algunas fotos, luego tendrías la oportunidad de hacer una biografía en 450 caracteres para describirte y hacer más efectiva la compatibilidad.

Empecé, izquierda, izquierda, izquierda derecha izquierda, sí, así como canto de marcha militar, era una media de 3 derechas (Like) por cada 47 izquierdas (Nope). Mis perfiles más descartados eran aquellos en los que la foto de perfil era del individuo sin camisa en la playa o gimnasio, esos definitivamente los rechazaba de inmediato, ni porque estuviese buenísimo les daba like. Mi exigencia también empezó a descartar hombres con gorras Bass Pro Shop, fanfarrones posando frente a motocicletas y por supuesto, selfies incómodos. Y no, los selfies no siempre son favorables para los hombres.

Los hombres con baterías, barbas, guitarras y aspecto rancio se convirtieron en likes sin pensarlo, ni revisaba su descripción ni sus otras fotos. Luego, descubrí que habían profesionales.

¿Médico? ¡Like!

¿Abogado? ¡Like!

¿Ingeniero? ¡Like!

¿Diseñador gráfico? ¡Like!

¿Fotógrafo? ¡LIKE, LIKE, LIKE!

Después de dos días descubrí que estaba pasando más tiempo ahí de lo que debería, y, algunos de con los que hablé me explicaron abiertamente qué era lo que estaban buscando, efectivamente era lo mismo que yo, pero no lo decía en voz alta para no auto juzgarme.

Hice match con varios, hasta ahora, solo he quedado en verme con uno. Ya veremos que pasa y cómo continúa la experiencia. Mientras tanto, les dejo este video que refleja lo que pasa con Tinder.

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