Lo malo de haber ido Aruba, fue regresar
La vida siempre te presenta panoramas increíbles; uno tétricos, otros absurdos y en ocasiones, unos maravillosos. Así fue como pasó conmigo, un jueves por la tarde, mientras iba a una pauta de comunidad, me sonó el teléfono:
-¿Aló?
-Sí, buenas tardes, la licenciada Génesis Delgado, por favor.
-Ella habla.
-Hola Génesis (me imagino que me tuteó porque me sintió la voz de niña), te habla Fulano de Tal, Gerente de Mercadeo de Albatros Airlines. Te estoy llamando para invitarte a la inauguración de nuestra ruta Porlamar – Aruba.
-Ok…
-Vamos a tener un brindis con nuestros aliados comerciales, la prensa y equipo de trabajo.
-Ok…
-Además, queremos brindarle a nuestros invitados un Fam Trip por la isla de Aruba, para que así, tengan la posibilidad de conocer la comodidad y rapidez de nuestros vuelos.
-Ya va, ¿vamos a ir a Aruba?
-Sí. La invitación es válida para dos personas, un periodista y un reportero gráfico.
WHAT DA FUCK, MEN???, TÚ ME TIENES QUE ESTAR ECHANDO VARILLA. Claro, todo esto lo dije en mi mente.
-Ah ok, ok, claro (disimulando mi emoción). Nosotros encantados de asistir.
-Perfecto, entonces cuento contigo, Génesis. Por favor, envíame tu pasaporte escaneado para incluirte en la lista de pasajeros. Y la imagen del pasaporte de tu fotógrafo a mi correo, que es tal.
-Perfecto, señor Fulano. En unas horas tendrá nuestros pasaportes en su bandeja de entrada. Mil gracias por la invitación.
-Gracias a ustedes por aceptar.
¡¿CÓMO NO VOY A ACEPTAR MIJOOO QUERIDO?! ME ESTÁS LLEVANDO A ARUBA DE GRATIS. Esa fue la mejor llamada que he recibido hasta ahora, olvídense de los ex ebrios llamando para decirles que lo aman y quieren volver, no, LA MEJOR LLAMADA QUE PUEDES RECIBIR ES UNA COMO ESTA.
Después de colgar, solté un grito eufórico en el carro del periódico en donde iba camino a la pauta. ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡AAAAAAAAHHHHHHHHHHHH!!!!!!!!!!! ¡NOS VAMOS A ARUBA!
El día del viaje
El vuelo saldría el lunes siguiente a ese jueves que me llamaron, todo lo terminamos de coordinar por correo, yo estaba lista, emocionada, eufórica, incrédula y pobre, porque, a pesar de que por casualidad en mi último viaje a Caracas me había traído mi pasaporte, no me traje conmigo los pocos dólares que tenía guardados, así que estaría en Aruba sin comprar ni un chicle.
Llegamos al aeropuerto, la pauta era a las 6:40 a.m. y esperamos hasta las 7:30 a.m. que iniciara la misa de inauguración, ok, no soy muy afín a las misas y eso, pero esa me pareció perfecta, me encantaba todo lo que decía el padre, na’ guará de emoción.
Finalizó la misa y nos fuimos a hacer check in en el aeropuerto internacional, mi pasaporte sería sellado por primera vez en la vida, estaba que lloraba, de la emoción y de la rabia porque no sabía como llenar el montón de planillas que me dieron de migración. Nos entregaron unos souvenires de la aerolínea y de Aruba, posteriormente nos dirigimos a hacer el brindis Y YO ESTABA QUE BRINDABA POR LA VIDA, POR MI CARRERA, POR ARUBA, POR EL AIRE, POR EL AGUA, POR LA TIERRA, mi emoción descontrolada me incitaba a brindar por todo, chamooo no.
Ok, ahora sí, después de todo esto, ¡vámonos! Sin embargo, estamos en Venezuela y siempre pasa algo; estuvimos como dos horas esperando que llegara la gente del Saime a sellarnos los pasaportes. Quería matarlos, me estaban robando tiempo valioso de mi viaje de un día. Fack!
Superando este obstáculo, nos tocó enfrentarnos a otro: un avión de Aeropostal accidentado en la pista. Mi emoción se había transformado en ganas de matar gente.
Finalmente, embarcamos el avión, una avioneta de capacidad limitada y asientos de cuero, no estoy segura si era cuero o no, pero es que veía hasta el avión de oro, así que no me crean mucho. Después de una hora y media, llegamos al Aeropuerto Reina Beatrix que sirve a la Isla de Aruba. Qué bonito, qué bello todo.
El cielo era distinto, el aire era distinto, el asfalto era distinto…, yo sentía que estaba en el set de una película. Al bajarnos, nos hicieron abordar un autobucito que nos acercó hasta la puerta del aeropuerto. El autobús era bello, los asientos del autobús eran bellos, el chófer era bello, los vidrios eran bellos…, bueno, ya entendieron.
La gente de la aerolínea nos llevó a reunirnos con la representante de Aruba en Venezuela, allá tratan a la isla como una marca y entonces es como si fuera una empresa y nos reunimos con los directivos. Luego nos fuimos a hacer el recorrido por la isla, en un autobús de tour, cuyo chófer nos hablaba en un idioma combinado de inglés, francés, español y papiamento que era muy divertido.
El primer sitio que conocimos fue el hotel…, el hotel…, el hotel Nomeacuerdo, pero sé que había un casino enorme y gente bella, quedaba en Orajestad, que es el centro, una de las ciudades más importantes de Aruba, allá nos ofrecieron un almuerzo alucinante, y tuvimos la oportunidad de conocer la oferta turística de la isla.
Ok, finalizando los encuentros de negocios, nos dirigimos a recorrer Oranjestad, naaaaa’ guará, eso era fascinante, por no decir «bello», que ya lo he dicho muchas veces. Los arubianos viven únicamente del turismo, por lo que sus hoteles les dan tres patadas a cualquier edificación que usted pueda imaginar, conservan la limpieza a tal punto que hasta los botes de basura son parada para visitantes. Las playas parecen de mentira, no tienen olas y es un azul que no tiene pantone determinado.El clima es cálido y casi nunca llueve, aunque, el día de nuestro viaje, llovió a cántaros, no nos podíamos creer eso.
Visitamos un súper mercado que se llama Superfood, el lugar donde encuentras hasta lo que no existe, allá aprendí que hay mil tipos de cebolla, más de 500 tipos de remolacha y un sinfín de clases de ajo, como siempre, nunca falta el venezolano que se toma la foto con la Harina Pan y la leche que aquí no se consigue. Esta parada fue altamente deprimente para mi, que no tenía ni 50 cent.
El día fue mágico y maravilloso, conocimos buena parte de la isla, lo malo, como lo dije al inicio fue tener que regresar, aunque mi fotógrafo y yo consideramos la opción de quedarnos y lavar carros para sobrevivir, hoy, me arrepiento de no haberlo hecho.
Bueno, espero que me lleven gratis a otro viajecillo. 🙂
Les envío un sunshi con dushi.
¿O es dushi con sunshi? En fin, uno quiere decir «beso» y el otro «amor».

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