Atento a las ofertas laborales engañosas en Bogotá

ofertas laborales

Escúchenme, vengo del futuro y ya lo viví

El desespero por encontrar un empleo tras emigrar es un terrible compañero. Lo sé, me tocó.

Mi paciencia es muy poquita, y recuerdo que con tantas presiones, sentía que debía trabajar de lo que fuera, solo por tener dinero, y pues es cierto, pero en ocasiones hay «empresas» que se aprovechan de la situación de extranjeros y estudiantes para beneficiarse.

Desde que llegué a Bogotá, hace casi tres meses, he recibido tres citaciones a entrevistas laborales, que a simple vista se ven como una luz al final del túnel, pero resultan ser un apagón en el Metro a las 6:00 p.m.

Al recibir la primera notificación, esperanzada y dichosa, me vestí con un blazer y me dirigí con mi CV a mi súper-importante-maravillosa entrevista de trabajo.

Al llegar, me encontré con una taquilla como perdida en el tiempo, la pintura se caía de las paredes y la mujer que me atendió parecía ejercer todos los cargos de la empresa al mismo tiempo: recepcionista, secretaria, gerente, presidente y la señora de los tintos. Era una oficina muy chiquita con un aula al final. Ella era la única que estaba ahí como empleada. Cuando  llegué, estaba atendiendo a otro venezolano, que aceptó la oferta laboral que le ofreció la mujer.

Esta señora, mientras atendía al otro chico, me dio como una especie de planilla para que la llenara, esta resultó ser un contrato. Ahí, «especificaban» los términos de dicho contrato y pues, decía que se trataba de venta y promoción de afiliaciones a un servicio que incluía turismo, salud, clases de inglés y cortejo fúnebre. En serio, era una locura.

El trabajo consistía en instalarse en un centro comercial de lunes a sábado a vender un mínimo cinco afiliaciones al día a los extraños servicios de esta compañía, además, si no llegabas al mínimo planteado por la empresa, debías pagar por las afiliaciones que dejaras de vender.

No conforme con eso, tenía que pagar 10 mil pesos para empezar a trabajar. El pago por el trabajo era de 750 mil pesos más 150 mil de rodamiento (bono para pasajes), y una comisión de seis mil pesos por cada afiliación extra que hicieras, pero si no llegabas al mínimo de ventas establecidas, te quitaban el bono de rodamiento y pues, no te pagaban el sueldo base.

AM

Viéndolo así no sonaba tan mal, pero debía cumplir un contrato de por lo menos seis meses, o sino, me demandaban. =)

Después me llegó otro correo, similar pero un poco más elegante, me citaron a la entrevista y me pidieron que asistiera con traje formal, bien peinada y maquillada. Al leer esto me sentí la mayor ejecutiva de los indocumentados venezolanos, pero pues, resultó que tenía que vestir elegante porque «el arancel» que debía pagar para empezar a trabajar, era más alto: 30 mil pesos, y el pago, además, no te daba la seguridad del empleo.

fg

No gracias, no me llamen, yo los llamo.

¿Cómo identificarlos?

Puedes pisar peine enviando tu contacto a estas tentadoras ofertas en portales de empleo, como Computrabajo (caso específico en el que caí), luego de esto, recibirás una notificación por correo electrónico donde te dicen que eres una maravilla, que eres demasiado bello, que estaban esperándote para que formes parte de su equipo de trabajo y todas esas patrañas que dice un adolescente con las hormonas a tres mil cuando pide la prueba de amor. EN ESTE MOMENTO debes fijarte que, ese correo donde te dicen tantas cosas hermosas no solo te lo enviaron a tí, sino a 35 personas más, y sin copia oculta.

Las direcciones de las citas para las entrevistas suelen ser hacia el Chapinero, centro y sur de la ciudad, en edificios pequeños y sin identificar, esto lo notas porque al darte la ubicación te dan un punto de referencia muy nulo (como una farmacia o una estación de Transmilenio).

Sé que la desesperación los puede llevar a caer en este tipo de ofertas, pero no se dejen convencer, la mayoría busca quitarles 10, 20, 30 y hasta 45 mil pesos para darles trabajo, y así como a ustedes, también a una gran cantidad de extranjeros y estudiantes.

¡Aguanten! No se desesperen, vean bien las opciones y analicen la situación que están atravesando, nadie dijo que sería fácil, pero no dejen que se aprovechen de su vulnerabilidad. Cada peso cuenta y lo importante es no volver derrotado a Venezuela.

En Twitter me encuentras como @Geniina.

¡Seguimos en la lucha, camaradas!

Gen.

Respuesta

  1. Avatar de Ciclismo urbano en Bogotá, sin licencia ni decencia

    […] muy cool el hecho de ir en bici al trabajo, a mi me encanta ver a hombres de traje y mujeres bien pinteadas, moverse entre las avenidas con […]

    Me gusta

Comenta