Meeting en La Mezquita de Caracas

Mezquita

10407492_10205412145642348_2037560768501425645_n

Mucho gusto cultura musulmán

En Caracas existe un colectivo llamado Urbanimia, un proyecto gestado por un par de chicas cuyo fin es hacer mini tours por la ciudad mientras cuentan la historia de los lugares visitados. Estos tours son increíbles, la primera vez fui con Kaky, una de mis mejores amigas, a recorrer el centro de Caracas y su casco histórico en un paseo de «Historias de espanto y brinco», la experiencia fue interesante, las historias tanto de los fantasmas de la ciudad combinadas a la de arquitectura hicieron de éste un tour de provecho. ¡Nos encantó!

La primera experiencia con Urbanimia me llevó a afiliarme a su boletín informativo de programas y paseos, hay muchos tours que me llaman la atención, pero siempre los dejo pasar porque el trabajo acumulado me roba el tiempo. Como siempre, a inicio de mes recibí un correo con el cronograma de octubre, este mes había algo particular, un tour que se estrenaba en el calendario: visita a la mezquita de Caracas. No lo pensé dos veces y me inscribí.

La cultura y religión musulmana es algo que desde siempre me ha llamado la atención, costumbres que no comparto pero respeto, porque es la ideología de una considerable porción del mundo. Mientras más conocía de esta cultura, más eran mis críticas hacia ella, así que esta oportunidad de visitar la mezquita era lo ideal para vivir por algunas horas cómo es la vida de los musulmanes e islamistas.

Reservé el domingo 26 de octubre para la visita a la mezquita, hice espacio en la agenda, dejé de visitar a mi mamá, no hice ningún plan para celebrar el cumpleaños de mi mejor amigo y obligué a Kaky a inscribirse para ir juntas. Todo estaba listo, el 26 de octubre no haría nada más. Las encargadas del colectivo enviaron un correo electrónico con todos los requerimientos a cumplir para poder entrar al templo musulmán; este es un extracto de lo que decía el correo:

«Es indispensable que revisemos nuestra vestimenta para poder ingresar a la Mezquita: los chicos deberán ir con pantalón largo y zapatos cerrados sin excepción. Las chicas deberán ir con pantalón largo, zapatos cerrados y de ser posible camisa manga larga (quien no lleve camisa manga larga se le prestará una túnica que cubre todo el cuerpo) también es bueno llevar algún pañuelo grande para cubrirnos el cabello. En ambos casos los zapatos deben ser fáciles de quitar, pues para entrar debemos descalzarnos».

Exacto, nos convertiríamos en musulmán por un día.

El día de la visita

El sol era súper recontra mollejúo ese día. Después de dar vueltas como un trompo para encontrar a Kaky, llegamos al punto de encuentro con el grupo del tour para ir a la mezquita; mientras caminábamos, la guía de Urbanimia compartía historias sobre el bulevar Amador Bendayán, la parroquia Santa Rosa de Lima y obviamente, el tradicional mercado peruano que hacen en el sitio los domingos, a cada paso que dábamos se integraba una persona más al grupo. Originalmente éramos 40 y terminamos siendo como 65, ¡todos a la mezquita!

Al llegar y después de un pequeño inconveniente que pensamos interferiría con nuestra visita, el guía de la mezquita nos atendió, dando túnicas a aquellas mujeres que consideraban con vestimenta muy atrevida para entrar al templo, las demás, debían ponerse en la entrada el trapero que se había llevado para cubrirse, sí, los 40° C qué hacían en Caracas ese día nos dio el elemento que faltaba para sentirnos en Arabia Saudita, solo nos faltaban los camellos. Ahora sí, entramos.

El guía de la mezquita, un hombre musulmán cuyo español no era el mejor y de carácter difícil, nos llevó a conocer solo los lugares cuyo acceso es permitido al público, (solo son dos los accesos permitidos: el salón de usos múltiples y el templo), nos explicó cada uno de los detalles en el lugar, la historia de La Meca (lugar de nacimiento del profeta) y claramente, la importancia de la religión.

La torre que se ve en la imagen se conoce como Alminar, y solo puede ser subida por el almuédano, persona que da el Adhan, (llamado a la oración). El alminar de la mezquita de Caracas tiene 113 metros de altura.

Bienvenidos a la mezquita

Llegamos a la mezquita, la propia sala de oración. Mezquita hace referencia a un espacio grande donde pueden orar conjuntamente más de 50 personas, se diferencian de las musallas porque estas son solo un espacio reducido y personal donde una cantidad muy pequeña de personas puede rezar  la vez. Un dato muy interesante para mi.

La conexión con Alá se logra al colocar la frente contra el suelo durante la oración, por lo tanto, la entrada a la mezquita debe hacerse descalzo, y sí, sentí la conexión directa con Dios al pisar una alfombra tan suavecita. Dejando atrás ese comentario tan sin sentido, nos dispusimos a contemplar la belleza del templo con respeto.

10003892_10205412144522320_2891731128149183016_n

El lugar de culto es hermoso, cada detalle tiene una razón y un sentido, hay un ejemplar del Corán en cada esquina, (otro dato de interés es que, las mujeres no pueden tocar este libro sagrado durante su período menstrual) y unas escaleras a cada lateral del templo, estas conducen a una mezzanina, lugar con visibilidad limitada donde deben orar las mujeres.

10687035_10205412142322265_8463114781089076200_n

Las mujeres deben entrar en silencio a la mezzanina a orar, sin llamar la atención de los hombres para que no interrumpan su rezo. A esta planta los hombres no pueden entrar, en el lugar, las mujeres tienen sus propios coranes y una vista a panorámica a la ciudad, por lo menos están privilegiadas en eso.

Mezquita
Mezzanina de la mezquita
1920538_10205412136762126_8005017183667602386_n
Acceso a la mezzanina

Originalmente, los musulmanes debían hacer un total de 500 oraciones diarias (sí, yo también me quedé loca), pero el profeta Mahoma aceptó cambiar esta cifra a cinco, asegurando que tendrían el mismo poder de las 500. No sé cómo fue que Mahoma lo logró, esa parte del cuento no la escuché.

Otra cosa que me llamó poderosamente la atención es que, al hacerse el llamado al rezo, los creyentes que ahí estén deben dejar de hacer lo que están haciendo para acudir a la oración, es increíble ver como dejan conversaciones sin terminar y platillos a medio comer porque es momento de orar.

Después de un rato maravillados con la belleza del lugar y rigor de los musulmanes, terminó la visita, no sin antes, claro, ser tildados como paganos que debíamos agradecer la hospitalidad dada.

Ok.jpg

Después de este tour, sigo sin compartir el ideal de la religión, pero debo admitir que respeto lo tradicionalistas y pacientes que son.

P.D.: Salam Alekom desde la Mezquita Ibrahim Ibin Abdul Aziz Al-Ibrahim, Kaky y yo sonreímos porque no pertenecemos a esta cultura. #ForeverPaganas.

1920305_10205412145242338_1578620782140756241_n

Respuestas

  1. Avatar de Rosalinda Garcia

    Muy interesante esa cultura, me gusta mucho el respeto que existe más no comparto como somos tratadas las mujeres.

    Me gusta

  2. Avatar de Ricardo Perez

    jajajaja no lo habia leído!!! Pues describiste muy bien el lugar y la sensación que da!! Ame «Después de dar vueltas como un trompo para encontrar a Kaky» jajajajaja

    Me gusta

Replica a Ricardo Perez Cancelar la respuesta