Que a mi lo que me gusta es celebrar el día del hombre, cará
Siempre he sido fiel creyente de la igualdad de géneros, un concepto que mantengo distante del feminismo. Creyente de la igualdad para los empleos, labores profesionales, calidad de preparación, sueldos y derechos, igualdad en todo, y sí, estoy convencida de que las mujeres debemos tener iniciativa, pagar la mitad de la cuenta y comprar los condones.
Tengo entendido que hay un día internacional del hombre, el 19 de noviembre, para ser exactos, pero, ¿por qué el día de la mujer debe ser más importante? Digo, está bien que tengamos la fuerza suficiente para enfrentar el mundo en tacones, sufrir mensualmente la metida de pata de la Eva con lo de la manzana, parir con dolor unos hijos que nos darán más preocupaciones que alegrías (lo digo porque veo a mi mamá pasar roncha conmigo), y sufrir la maldición de la celulitis, pero ellos también tienen su importancia, ¿o es que acaso creen que los hijos salen de un vaso? Bueno, algunos sí, pero eso pasa gracias a que ese vaso primero fue mujer de un hombre. A conciencia, la fuerza de la mujer no sería nada si no existiese la debilidad de los hombres para establecer puntos de comparación.
Sobre relaciones y parejas
No soy la más experimentada en este punto, y creo que es esto lo que me ha hecho llegar a estas conclusiones. ¿Qué los hombres son unos perros? No estoy de acuerdo con eso, los perros son demasiado leales y cariñosos como para compararlos con algunos hombres; respecto a la infidelidad e indiferencia de algunos (siempre «algunos», porque no se debe generalizar), debemos recordar que algunas mujeres son exactamente igual, así que no hay razones para echarle toda la culpa a la sociedad masculina, la diferencia es que, aunque les cueste reconocerlo, seguimos viviendo entre una mayoría de personas de mente machista, que catalogan a las mujeres que disfrutan de su vida sexual como «putas», mientras que a los hombres les aplauden el listado de jevitas que se ha paseado por entre sus sábanas. «¡Mirá!, allá va un verdadero macho».
Tengo amigos que al igual que nosotras, han sufrido tal decepciones amorosas que decidieron colocarse una coraza para evitar que les pase lo mismo una vez más. Sí, está mal que ellos vean esta acción como solución para evitar sufrir de nuevo, porque como cosas de la vida, siempre hay una pana que llega tarde, dispuesta a darle todo lo que quieren y estos, gracias a que vino una a marcarlos para toda la vida, no valoran las nuevas oportunidades que les brindas los astros y las señales cósmicas.
Y para finalizar
Exijo, como defensora de la igualdad que soy, que ambos géneros seamos medidos con las misma vara, que seamos respetados por las misma ideas, y que se valore por favor la personalidad y esfuerzo de cada quien, no es una batalla por quien lo hace mejor, se trata del efectivo funcionamiento de la sociedad por el establecimiento y relación de diferentes protagonistas.
Basta del «mujeres y niños primero».
Bueno, no, mejor no, kjdhajkashdkjah. ¡JAAAAAACK!
Otra cosa, a las feministas, que aseguran que dejar de depilarse y no usar toallas sanitarias, es una manera de poner al género como personaje principal en el desarrollo de la historia, por favor, vayan a bañarse.
A los hombres, ¡gracias!, gracias porque tener ese algo que nosotras no tenemos pero que necesitamos, nunca cambien. Tranquilos, pronto saldrá un tutorial de cómo lidiar con la montaña rusa de emociones en las que se convierten las mujeres cuando están menstruando, solo recuerden tener siempre, helado a la mano.
Lo siento, disfruto mucho ser la jeva de vez en cuando. ¡Qué viva Michelle Obama!
Abrazos,
Gen.
P.D.: al zángano que pretenda venir a ponerte una mano encima en señal de violencia, ¡denúncialo!, seré seguidora de la igualdad de géneros, pero no estúpida.


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